¿Te da miedo correr o saltar por si se te escapa el pis? ¿Tienes dolor en la zona baja de la espalda, lo has probado todo y no consigues que desaparezca? ¿Has notado molestias en tus relaciones sexuales, dificultad para llegar al orgasmo o dolor en la zona genital? ¿Notas pesadez en el bajo vientre, o dificultad para ir al baño? ¡Tu suelo pélvico te está pidiendo ayuda!
Tras más de 10 años trabajando como especialistas en fisioterapia, y acompañando a personas como tú, sabemos que un suelo pélvico funcional es la clave para una vida sin limitaciones. A continuación, te explicamos qué es el suelo pélvico y cómo la fisioterapia de suelo pélvico puede ser tu mejor aliada para recuperar la confianza y la calidad de vida.
¿Qué es el suelo pélvico?
Mucha gente piensa que el suelo pélvico es sólo un conjunto de músculos y ligamentos que sostienen los órganos como si fuera una hamaca o que el único problema que puede aparecer es la debilidad, pero la realidad es más compleja. Imagina una caja: el suelo pélvico es la parte de abajo, la parte anterior es el abdomen, la posterior, la espalda; las laterales, la unión entre ambas, y la tapa es el diafragma. Para que el suelo pélvico funcione bien, todo lo demás también debe hacerlo, por eso es importante acudir a un profesional que te valore de verdad.
El suelo pélvico sostiene los órganos pélvicos como la vejiga, el útero o próstata y el recto, y su función es clave para la continencia urinaria y fecal, la esfera sexual y la estabilidad postural. Los desequilibrios musculares, la falta de fuerza o el exceso de tensión, o el mal funcionamiento en su conjunto como la mala gestión de las presiones abdominales, pueden provocar incontinencia, prolapsos y disfunciones sexuales tanto en hombres como en mujeres. Mantenerlo en buen estado es esencial para la calidad de vida.
Es fundamental romper mitos sobre el suelo pélvico o periné y recordar que los hombres también tienen suelo pélvico. Cuando esta musculatura no funciona correctamente, pueden aparecer diversos problemas, como alteraciones de la vejiga, trastornos intestinales, disfunción eréctil o dolor en la zona genital y pélvica.
Conoce sus funciones principales
- Soporte: Sostiene los órganos pélvicos y evita su descenso.
- Control de esfínteres: Permite regular la micción y la defecación.
- Estabilidad: Contribuye a la estabilidad de la pelvis y la columna, mejorando la
postura. - Función sexual: Interviene en el placer y la respuesta sexual.
- Parto: Facilita el paso del bebé durante el parto en la mujer. ¿sabías que con las cesáreas también puede sufrir?
¿Por qué es importante cuidarlo?
Con el paso del tiempo, el embarazo, el parto, la obesidad o determinadas actividades como los deportes de impacto o el levantamiento de peso pueden debilitar el suelo pélvico, provocando incontinencia urinaria o fecal, prolapsos y problemas sexuales o dolor pélvico.
En definitiva, se trata de una estructura clave para funciones corporales esenciales y para la calidad de vida, por lo que es fundamental cuidarla y fortalecerla.
¿Cómo saber si tengo problemas de suelo pélvico?
Cuando el suelo pélvico no está trabajando adecuadamente, puede provocar pérdidas de orina al toser o reír, sensación de peso o bulto en la zona vaginal, dificultad para vaciar la vejiga o el intestino, incontinencia fecal, molestias o disminución de la sensibilidad durante las relaciones sexuales y dolor lumbar. Estas alteraciones afectan directamente a la calidad de vida al comprometer el soporte de órganos como la vejiga y el útero.
En caso de duda, ven a una valoración. Las recomendamos también para prevenir, tanto en el embarazo como en el posparto, durante la perimenopausia y menopausia y en cualquier momento si notas algo que te preocupa.
¿Te sientes identificado o identificada con alguna de estas situaciones?
- Incontinencia urinaria, con pérdidas de orina al toser, reír, estornudar, hacer ejercicio o levantar peso.
- Sensación de pesadez o presión en la zona genital o vaginal, que suele empeorar al final del día.
- Dificultades al orinar o defecar, como problemas para iniciar la micción, sensación de vaciado incompleto de la vejiga, urgencia urinaria o falta de control de gases o heces.
- Estreñimiento crónico.
- Alteraciones en la función sexual, como disminución de la sensibilidad, dolor durante las relaciones o dificultad para alcanzar el orgasmo.
- Dolor pélvico, lumbar o vaginal.
- Cicatrices de episiotomía, desgarros, o cesárea.
Estos problemas ocurren cuando los músculos y tejidos del suelo pélvico que sostienen órganos como la vejiga, el útero y el recto cambian su tono y fuerza, alterando su funcionamiento normal. Recuerda que el cuerpo es uno, y aprender a gestionar bien la respiración y la acción del abdomen son claves para conseguir una recuperación completa.
¿Cómo fortalecer mi suelo pélvico?
Lo primero es saber si el problema es falta de fuerza, exceso de tensión o mala gestión de las presiones abdominales. Antes de intentar fortalecer tu suelo pélvico por tu cuenta, o haciendo simplemente ejercicios que hayas visto por internet, acude a una revisión de suelo pélvico, porque hacer ejercicios de fortalecimiento sin más, no tiene sentido y puede ser perjudicial en algunos casos.
Los ejercicios de Kegel son muy famosos en la recuperación del suelo pélvico, pero no siempre está indicado hacerlos, y es importante adaptar las variantes, las series y el número de repeticiones a cada persona. A veces, necesitamos otros recursos para conseguir una recuperación completa, como la radiofrecuencia, la electroterapia, el biofeedback o la neuromodulación.
Mantener bien el suelo pélvico es clave para conseguir una buena calidad de vida. Para potenciar sus beneficios, es importante acompañarlos de hábitos saludables, como una alimentación rica en fibra que evite el estreñimiento, una correcta hidratación y la práctica de disciplinas como pilates o fuerza, que mejoran la postura y la conciencia corporal. Durante los ejercicios, es fundamental conseguir un equilibrio correcto entre glúteos y abdomen y mantener una respiración natural y fluida.
En Kiné Fisioterapia abordamos la rehabilitación del suelo pélvico desde un enfoque integral y personalizado. Tratamos personas, no patologías. Te cuidamos y te vamos a tratar con el máximo respeto y cercanía.
Comenzamos con una valoración inicial completa, que incluye entrevista clínica, exploración física, ecografía y biofeedback, para establecer la línea de tratamiento más adecuada. Aplicamos técnicas avanzadas como radiofrecuencia Capenergy, la mejor del mercado en problemas de suelo pélvico, corrección de bloqueos articulares, tratamiento del diafragma, estabilización lumbo-pélvico-perineal, trabajo postural y ejercicios propioceptivos.
Además, incorporamos osteopatía craneosacral, terapia miofascial, electroterapia, neuromodulación, EPI ecoguiada y punción seca, y tratamos de forma específica las cicatrices de episiotomía, cesárea y cirugías, así como la diástasis abdominal. Todo ello se complementa con planes de ejercicios de Kegel, gimnasia abdominal hipopresiva y programas de readaptación al esfuerzo y al deporte, con el objetivo de recuperar la funcionalidad y mejorar de forma duradera la calidad de vida.
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Preguntas frecuentes sobre el suelo pélvico femenino y masculino
¿Dónde se encuentra el suelo pélvico?
El suelo pélvico se localiza en la parte inferior de la pelvis, delimitado por el hueso púbico en la zona anterior, los isquiones en la parte inferior y el sacro y el coxis en la zona posterior. Forma una estructura muscular y de tejidos que actúa como una “hamaca”, encargada de sostener órganos como la vejiga, el útero en la mujer y el recto, y de regular funciones esenciales como la continencia urinaria y fecal, así como la función sexual.
¿Qué es el prolapso pélvico?
El prolapso del suelo pélvico se produce cuando órganos como la vejiga, el útero o el recto descienden desde su posición habitual y protruyen hacia la vagina, debido al debilitamiento de los músculos y tejidos de soporte o al empuje desde el abdomen. Suele manifestarse con sensación de bulto o pesadez, alteraciones urinarias o intestinales, y puede estar relacionado con el embarazo, el parto, la menopausia, la obesidad o la tos crónica. Su tratamiento puede incluir fisioterapia especializada, el uso de pesarios o, en determinados casos, cirugía.
¿Cómo se trata el suelo pélvico caído?
El abordaje del prolapso depende de su grado y de los síntomas. En casos más avanzados o cuando los tratamientos conservadores no son suficientes, la cirugía puede ser la opción más adecuada. Estas intervenciones buscan reparar el prolapso y reconstruir el soporte del suelo pélvico, y algunas pueden realizarse de forma ambulatoria. Si fuera tu caso, acude a fisioterapia de suelo pélvico antes y después de la operación. esto te ayudará a conocer tu cuerpo y a acelerar el proceso de recuperación.
¿Qué deportes ayudan a fortalecer el suelo pélvico?
Algunas disciplinas físicas son especialmente beneficiosas para el suelo pélvico, como la natación, el Pilates o los hipopresivos, ya que mejoran la postura, el control corporal y el trabajo muscular sin generar un impacto excesivo. Si te gusta realizar deporte de impacto, ven a nuestras sesiones para aprender a gestionar las presiones abdominales cuidando tu suelo pélvico. Con una buena técnica, se pueden realizar muchos deportes.
¿Cuánto tiempo se tarda en fortalecer el suelo pélvico?
Según los protocolos de estudios clínicos, en un periodo aproximado de tres meses es habitual empezar a notar mejoras significativas. No obstante, el aumento de la fuerza y la resistencia puede continuar progresando más allá de las 12 semanas con un trabajo constante y bien dirigido.
Esperamos que os haya servido de ayuda este artículo sobre qué es el suelo pélvico y cómo puedes fortalecerlo. Si así ha sido, puedes seguir leyendo nuestro blog para informarte de todo lo relacionado con la fisioterapia del suelo pélvico.
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